Braurón se encuentra al este de la península de Atica, a unos 40 kms. de Atenas. Su templo fue famoso porque en él se preparaba a las niñas, desde los cinco años de edad, en la «arktéia», un rito en honor de Artemisa para convertirse en buenas mujeres, o sea, en buenas esposas según el canon de la época. Se adiestraban en la danza y en el arte de tejer.
Se especula con que varios ritos se relacionaban con vestimentas de color azafrán con las que representaban a osas. Con esto se quería complacer a Artemisa por la muerte de un oso que se volvió dócil al visitar regularmente Braurón y ser alimentado por las gentes del lugar. Según una versión, el oso mató a una niña y sus hermanos vengaron su muerte matando al oso, lo que enfadó a Artemisa. El santuario cumplió a partir de entonces el papel de expiador de la ofensa a la diosa.
Se estima que varios de los ritos se realizaban por la noche con antorchas y varios se relacionaban con carreras en las que las chicas corrían con ropa ligera o desnudas en juegos de persecución en el que cumplían los roles de osas y víctimas. El templo tenía una capacidad limitada por lo que se cree que sólo una élite de niñas podían ingresar en la «arktéia» y representaban a aquellas de sus demos que no podían ir.
Cerca del año 300 a.C. una crecida del río produjo una gran inundación que enterró parte del lugar. Hoy en día, el único puente que queda del período clásico en Grecia sigue allí, sobre el río Erasino.

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El mito de Ifigenia
Artemisa castigó a Agamenón calmando los vientos que le llevarían a Troya. El motivo fue que había matado uno de sus venados sagrados y se jactó de lo buen cazador que era. Un oráculo conminó a Agamenón a matar a su hija Ifigenia como la única vía para calmar a Artemisa. Agamenón iba a sacrificar a su hija cuando la diosa la sustituyó por un ciervo (un oso, un toro e, incluso, una mujer vieja, según versiones).

The Sacrifice of Iphigenia, ca. 1755
La diosa la llevó a la Táuride, la península de Crimea, donde se convertiría en su sacerdotisa en el templo del reino de los tauros. Cuenta la leyenda que Toante, el rey de los tauros, sacrificaba a Artemisa cualquier extranjero que llegara a sus tierras.
El mito de Orestes y Pílades
Un día, Ifigenia tuvo que decidir con Orestes, un extranjero que intentó robar la imagen de Artemisa con la ayuda de su buen amigo Pílades. En el interrogatorio para entender los motivos del acto, el extranjero le explicó que le perseguían las erinias, personificaciones femeninas de la venganza, por haber matado a su madre, la cual había conspirado y asesinado a su padre. El mismo Apolo le dijo que expiaría la culpa llevando la talla de la diosa desde la Táuride a la península de Atica.
Ifigenia sintió que tenía que contarle a su familia noticias de su paradero y ofreció liberar a Orestes a cambio de llevar una tablilla a Argos con su historia aunque, por desgracia, Pílades debía ser sacrificado. El extranjero rechazó la oferta para que fuera su amigo el indultado y el que llevara la tablilla. Pílades tampoco aceptó el encargo por lo que este mito sigue siendo el máximo exponente del valor de la amistad: morir uno para que viva el otro aunque en este punto morirían los dos.
Tras discutir los dos extranjeros, Pílades aceptó el encargo. Ifigenia les cuenta el contenido de viva voz ante la eventualidad de que se perdiera la tablilla en el viaje y Orestes reconoce a su hermana. Ifigenia decide ayudar a Orestes y Pílades y engaña a Toante diciendo que hay que purificar con agua de mar a los extranjeros y a la imagen de la diosa por el asesinato que cargan a sus espaldas.
Lograron huir con la ayuda de Atenea que detuvo la persecución de Toante. Los hermanos llegaron por mar hasta Braurón dónde erigieron el templo de Artemisa para custodiar la imagen. Ifigenia será la más destacada sacerdotisa en Braurón y su tumba la más visitada en los siglos posteriores.
Orestes llegó a ser el gobernante de todo el Peloponeso al casarse con su prima Hermione. Se hizo con los tronos de Argos y Arcadia. Es el origen de la historia de Esparta…y la contaremos más adelante.