Como sabéis, me gusta hacer entradas cortas en el blog. Pues hoy será realmente difícil abreviar todos los mitos, leyendas y suposiciones que han llegado hasta nuestros días del Oráculo con mayúsculas de la antigüedad, el Oráculo de Delfos. En el santuario en honor a Apolo fueron atendidos los más ilustres visitantes que proporcionaron todos los rincones del mundo conocido.
Acompañadme, peregrinos, ¡vámonos a Delfos! ¡Al ombligo del mundo! ¡Al centro de la tierra conocida! El lugar en el que se encontraron las dos águilas que soltó Zeus, desde los dos extremos del mundo. Y preparad bien el viaje, es largo y podría llegar a ser infructuoso. Tan sólo necesitaremos una cabra (no os preocupéis que la compraremos allí mismo) y varias ofrendas. Debemos llevar una buena ofrenda para el santuario de la diosa Atenea, el lugar dónde se aloja la Pitia. También tenemos la obligación de realizar otra buena ofrenda para el dios Apolo. Ya sabéis, algo que sus sacerdotes valoren adecuadamente y que permitan que tu pregunta la responda el mismísimo dios a través de la pitonisa.
¿Ya lo tenemos? Pues viajemos hasta la Fócide, la región de Grecia central dónde se ubica el santuario. Eso sí, tenemos que llegar el día siete para poder recibir la predicción del oráculo. Iremos en barco, atravesaremos el golfo de Lepanto y llegaremos al puerto de Cirra dónde seguiremos un camino en ascensión ininterrumpida de 15 kilómetros hasta llegar al pie de las impresionantes Rocas Fedríades, las Resplandecientes, llamadas la Flameante y la Roja. Quizá resplandecen así porque el gran dios del sol, Apolo, el Febo o brillante, está cerca.

Joseph Pennell, Seats of the Mighty, Delphi, 1913, lithograph, Rosenwald Collection, 1943.3.6878
Mitología
En Delfos había cultos arcaicos mucho antes de que emergiera como el gran centro de predicción. Se dice que el culto pertenecía a Gea y la propia diosa Temis fue su primera pitonisa. Gea le cedió el culto a Temis y ésta a su hermana Febe, abuela de Apolo. La versión de Pausanias recoge que el templo era de Poseidón y de Gea y que el dios del mar cedió su parte a Apolo a cambio de la isla Calauria.
A Apolo le agradaba el lugar, tan cerca de los montes Parnaso y Helicón donde, según qué tradición queramos seguir, visitaba a las musas y decidió construir allí un templo. Se transformó en delfín y atrajo hasta la costa un barco cretense para que sus tripulantes oficiaran como sacerdotes de su templo. Adorarían al dios como Apolo Delfinio, lo que dio nombre al lugar como Delphi o Delfos.
También hubo de matar a las serpientes que infectaban el lugar y al gran monstruo Pitón por lo que el templo se llamó de Apolo Pitón y sus sacerdotisas pitonisas o pitias. Otra teoría sugiere que el nombre de Delfos proviene de que también mató al gran dragón Delfine que custodiaba el lugar antes de su llegada.
El camino al templo
¡Peregrinos! Hemos llegado al puerto de Cirra. Fijaos bien en la explanada dónde se celebraban los Juegos Píticos (cada cuatro años y a mitad de cada ciclo olímpico) Aquí estaban el hipódromo y el estadio antiguo que luego se trasladaron al propio Delfos.
Subiremos la empinada senda con nuestras ofrendasYa llegando al recinto sagrado del templo de Apolo podréis ver los santuarios de Filacos y Autonoos, dos de los seis grandes guerreros que se quedaron a proteger Delfos de los persas que venían a destruirla. Dicen que grandes piedras cayeron sobre el ejército persa que huyó en desbandada perseguido por ellos.
Pero antes de llegar al templo de Apolo, si algo parece el ombligo del mundo, es el Tholos del santuario de Atenea Pronaia, situado sobre una terraza de mármol con templos, altares y otros ricos tesoros. También podréis ver el gran gimnasio y su palestra, de las mejor conservadas que han llegado al siglo veintiuno. Y llegaremos a la fuente de Castalia donde nos purificaremos para entrar al Templo.
Por fin habremos llegado al témenos, el santuario de Apolo. Para llegar hasta el templo iremos pasando por los tesoros dónde otras ciudades dejaban sus exvotos, donaciones y ofrendas. Los tesoros de los sicionios, los sifnios y los atenienses preceden a la vista de la roca de la sibila. La tradición decía que se trataba de Herófila, la misma sibila hija de una ninfa y un mortal que predijo la Guerra de Troya. Se decía que siempre llevaba con ella la piedra en la que se subía para presagiar y entraba en éxtasis, danzaba, se convulsionaba y profetizaba.
Tras pasar junto a algunos tesoros más como el de Cirene y el de Corinto, por fin llegamos al altar. Yo ya estoy ansioso por preguntar al Oráculo por eso creo que debemos proceder con el ritual y dejar para otro momento las visitas de la lesque de los cnidios, el teatro, el estadio o el santuario de Dionisos que quedan al norte y al noroeste del templo.

El Oráculo de Delfos
Ya sabes que no hay profecías todos los días…sólo el día siete, el día del nacimiento de Apolo. Debemos esperar. Somos muchos los que venimos a consultar y el orden se determina por sorteo. Sí, es verdad que la promanteia permite realizar la consulta con antelación a las ciudades, los reyes o las etnias con más o mejores ofrendas. Igual algunos se nos cuelan pero pagamos las tasas e imaginamos que es día siete…
Una de las cosas más importantes que debe suceder para que funcione el oráculo es que la cabra acepte el sacrificio. Hemos comprado la cabra aquí y al mojarla con el agua de la fuente Casiótide debe temblar de arriba abajo para que los sacerdotes entiendan que acepta el sacrificio y continuar el ritual. Si no tiembla…¡todos de vuelta a casa hasta el mes que viene!
La cabra ha aceptado el sacrificio porque le han temblado hasta las pezuñas. Entramos en el templo por una pequeña rampa y vemos frases de los siete sabios de Grecia: «conócete a ti mismo», «todo con moderación» «e» (sí, e, la letra épsilon). Más adelante, el adyton, el foso al que se baja por unas pequeñas escaleras. Ahora es el momento en que te pido que hagas la pregunta sobre tu porvenir al oráculo (aunque los sacerdotes ya la llevarían anotada desde que pagaste las tasas)
La pitonisa del Oráculo de Delfos está sentada en un trípode con una rama de laurel en una mano y un cuenco del que bebe agua de la fuente Casótide que pasa por debajo mismo del adyton. La pitonisa tiene más de cincuenta años porque antes eran jóvenes vírgenes y un individuo de Tesalia (o Tracia según otras versiones) raptó y violó a una de ellas. Allí también está el ónfalo, el ombligo del mundo, de mármol con dos águilas en su parte superior y relieves alrededor que simulan bandas de lana. En sus nudos hay piedras preciosas talladas como cabezas de gorgonas. Plutarco, que fue sacerdote del templo, indicó que salían efluvios de las grietas bajo el adyton unos días sí y otros no. Ya fuera por los efluvios, su predisposición o preparación, la pitia entraba en trance.

El porvenir
Los sacerdotes interpretaban lo que oían de la pitia y preparaban los versos (y las prosas posteriormente) de respuesta a los consultantes. Eran muy versados en cualquier tema que pudiera facilitar respuestas: Astronomía, Geografía, Genealogía de reyes, sus dinastías, etc. Dadas las excavaciones realizadas en el siglo XX no hay demostración de que subieran efluvios que hicieran que la pitia entrara en trance y predijera el porvenir. En el siglo XIX ya se demostró que empacharse de hojas de laurel no es suficiente para entrar en trance.
Pero el oráculo funcionó más de mil años con total credibilidad en su época. No podemos obviar que Grecia es una zona sísmica y que se han tenido que reconstruir templos destrozados por los terremotos. Aquí quiero dejar constancia del mito o curiosidad en que la pitia contestó a Alejandro Magno el día que éste le pidió predecir su porvenir. No era día de oráculos por lo que la pitia se excusó con ello. Alejandro la agarró y le obligó a hacer su predicción. La respuesta de la pitia le sirvió a Alejandro sin necesidad de ir al templo: «Contigo no hay quién pueda»
Delfos mantuvo su máximo esplendor mientras existían cientos de polis que preguntaban por sus guerras, por sus alianzas, o sus decisiones pero comenzó a decaer con la pax romana. El propio Plutarco advierte que el oráculo, ya en decadencia, contestaba preguntas del tipo: «¿debo casarme con…?» «¿debo viajar a…?»
Sólo nos resta darte respuesta a la pregunta que has hecho sobre tu porvenir. Sí, ya sé que esto es un blog, que no soy pitia y que no he entrado en trance,…pero permíteme responderte en el tono optimista que me caracteriza y en lo más parecido a lo que podría ser la respuesta del Oráculo en un hexámetro délfico:
«Tras la ilusión por lograrlo, obtendrás el mañana»