Cibeles

Cibeles era una diosa de origen frigio, territorio de la actual Turquía en la península de Anatolia. En la mitología griega ya existían ciertas divinidades con sus características como Gea, Rea o Deméter. Se acabó por asociar Cibeles con la titánide Rea que era la hija de Urano y de Gea. Como esposa de Cronos fue la madre de los dioses olímpicos aunque Cronos los iba devorando cuando nacían para que ninguno se hiciera con su poder.

Dio a luz a Zeus en Creta y engañó a Cronos entregando una piedra envuelta en pañales simulando que era el hijo recién nacido. Cuando Zeus creció, obligó a Cronos a regurgitar a sus hermanos: Poseidón, Hades, Hera, Deméter y Hestia. También liberó a los Gigantes, a los Hecatónquiros y a los Cíclopes de su encierro en el Tártaro. Los cíclopes regalaron a Zeus su característico rayo, el relámpago y el trueno.

Rea (Cibeles) engañando a Cronos

Tras la titanomaquia, la subsiguiente guerra entre su hijo Zeus y su esposo Cronos, pasó a un segundo plano. Cibeles era la personificación de la fertilidad y la naturaleza y al considerarse deidad de vida, muerte y resurrección se puede confundir con su hija Deméter. Se representa con una muralla por corona y llevando en su mano una piña (aunque las representaciones de Madrid y México llevan las llaves de la ciudad). También fue llamada Damia y se le tributaron ceremonias exclusivamente de mujeres.

Atis

En Frigia existía un/a semidiós/a llamado/a Agdistis, que tenía atributos masculinos y femeninos. Unas versiones narran que fue un despiste de Zeus al crearlo/a. Otras versiones indican que se trataba de una montaña en la que gustaba de dormir Cibeles. Al comprobar que Agdistis iba consiguiendo mucho poder, los dioses encomendaron a Dioniso dormirle/a y matarle/a. Utilizó un somnífero para inducir el sueño y ató una cuerda desde sus genitales masculinos hasta sus pies. Esto hizo que, al despertar, se castrara involuntariamente. En el templo de Agdistis todos los sacerdotes eran eunucos.

Plaza de la Cibeles, Madrid
Fotografía entre 1862-1876, Rijksmuseum

La sangre que cayó de la castración fertilizó la tierra y nació un almendro cuyo fruto recogió Nana, la hija del dios-río Sangarios, que quedó encinta al llevar el fruto en su regazo. Al tiempo nació Atis, también llamado Córibas, que fue criado por un carnero y creció con tal belleza que Cibeles se enamoró de él. Cuentan que Atis se prometió con la hija del Rey Midas y la propia Cibeles se presentó para impedir el enlace. Atis enloqueció al ver la deidad en su forma trascendente y se cortó los genitales. Por ese motivo, los sacerdotes de Cibeles se llamaban coribantes y se autocastraban al dedicar su vida a la diosa.

Atalanta e Hipómenes

Atalanta fue la más conocida de las seguidoras de Artemisa. Según distintas versiones, su padre fue Yaso, Mésalo o Esqueneo. Me gusta la versión en que el padre es desconocido y sólo quería hijos varones. Por eso abandonó a Atalanta en el monte Partenio. Allí Artemisa se convirtió en osa para amamantar a la niña que creció bella, ágil y gran cazadora. Varias leyendas famosas incluyen a Atalanta como la cacería del jabalí de Calidón o la expedición del vellocino de oro de los argonautas.

Meleagro ofreciendo a Atalanta el jabalí de Calidón

Decidió no casarse nunca y mantenerse virgen para honrar a Artemisa. Dada su belleza tuvo muchos pretendientes a los que daba la oportunidad de ganar su afecto si era vencida en una carrera pedestre. El pretendiente salía con ventaja. Ella, armada con un venablo, intentaba cazarle. Si el pretendiente llegaba a la meta le daría su amor. Murieron cientos hasta que compitió con Hipómenes (o Melanión), al que la misma Afrodita había regalado unas manzanas de oro del Jardín de las Hespérides. Cada vez que se acercaba Atalanta a darle muerte, soltaba una manzana mágica que distraía y obnubilaba a la cazadora.

Hipómenes distrayendo a Atalanta con las manzanas de oro

Atalanta, en efecto, perdió la carrera y amó a Hipómenes. En una ocasión gozaron de su amor en un templo dedicado a Cibeles y la diosa no se lo perdonó. Como había predicho el oráculo, Atalanta e Hipómenes fueron convertidos en animales. Concretamente los transformaron en leones, obligados a tirar del carro de Cibeles y castigados sin poder siquiera mirarse.

Sí, ya sé que esta historia no es muy alegre pero…¿no ayuda Cibeles a que miles de personas olviden la tristeza con las victorias de sus ídolos?

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