La broma, el enemigo de los barcos

Han llegado a nuestros días historias de horripilantes monstruos marinos. Recordemos a Escila, Caribdis o las sirenas de la Odisea de Ulises. Rescatemos a Jörmundgander y al kraken de la mitología nórdica. O pensemos en el Leviatán de las culturas semíticas. Y no sólo hay monstruos en el mar, dicen que hay un monstruo en el lago Ness. Desconocemos cuántos navegantes surcaron las aguas cercanas a sus dominios y cuántos barcos fueron destruidos por su insensatez y la ferocidad de tales monstruos mitológicos.

Monstruos marinos. Los que siempre han aparecido en mitos e historias de destrucción.

Pero sí tenemos identificado al culpable del mayor número de naufragios después del hombre y sus guerras: la broma. ¿es una broma? Rotundamente, no. Su nombre científico es Teredo Navalis. Se trata de un molusco de tan solo 20 cms. de longitud temido desde la antigüedad por taladrar y perforar la madera sumergida.

El Mar Mediterráneo ha sido un buen hábitat (aunque no el mejor por su alta salinidad) para el desarrollo y reproducción de la broma. Así, todas las civilizaciones mediterráneas han tenido que combatir esta especie de «carcoma del mar». En la época clásica griega se recomendaba construir los barcos con ciprés, roble y pino (sobre todo de la ciudad siria de Alepo) debido a su imputrescibilidad. Más adelante los constructores se acostumbrarían a cubrir el casco con láminas delgadas de plomo. Una forma usual de luchar contra la plaga era entrar en la desembocadura de los ríos. Si el calado del barco lo permitía, el agua dulce podía eliminar el peligro.

Aunque parezca un gusano, se trata de un molusco bivalvo con cabeza perforadora que devora celulosa.

La plaga es tan destructiva que hay evidencias en el mar Báltico de que los pinos pueden llenarse de túneles en 16 semanas. La broma destruye en tan solo un año un árbol de 30 cms. de diámetro. En épocas más recientes se ha intentado combatir con aceite de linaza, pintura metálica, vidrio en polvo, algunos tipos de alquitranes o biocidas sin ninguna solución definitiva.

Sección transversal de tronco perforado por la broma, molusco de familia Teredinidae

Quiero referenciar el estupendo Blog de Cátedra de Historia y Patrimonio Naval (blogcatedranaval.com) y su entrada de 7 de julio de 2020 de Celia Chaín-Navarro. Allí se dan testimonios de afectados por la broma como el propio Cristóbal Colón en su cuarto viaje. Magallanes y Elcano tuvieron que afrontar el problema durante la primera vuelta al mundo. Francis Drake hubo de fondear en la costa de California para solucionar la plaga. O Gonzalo Fernández de Oviedo, más conocido por su «Historia General de las Indias», que en 1513 explica que la carabela en la que viajaba estaba tan comida de la broma en medio del mar que él mismo con su tripulación intentaron tapar los agujeros con sus camisas.

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