Némesis y la justicia retributiva

En Ramnunte, al este de la península ática en la antigua Hélade, actual Grecia, destacó el templo de Némesis, la diosa de la justicia retributiva, el equilibrio y la fortuna. La diosa de la respuesta directa a las malas conductas. La que enfocaba los castigos sobre los infractores y compensaba a las víctimas. ¡Cuidado que castigaba a los niños que no obedecían a sus padres! Escuchaba a los amantes infelices y procuraba desdichas a los perjuros y a los infieles. También equilibraba la fortuna y la felicidad. La colosal estatua de Némesis Ramnusia, de gran belleza según crónicas de la época, fue centro de peregrinación. A nuestros días ha llegado, casi exclusivamente, como diosa de castigo y venganza. Si alguien es némesis de otra persona es su antagonista y, en muchas ocasiones, su acérrimo enemigo.

En la cabeza suele llevar una corona y, a veces, un velo o una diadema de piedras preciosas. Ocasionalmente se representa con astas de ciervo o alas para significar la prontitud con que cumple con la justicia. Suele llevar una rueda en una mano y una rama de manzano en la otra. También puede portar antorchas, espadas y serpientes para enseñar la naturaleza de sus castigos.

Némesis es una deidad primordial, anterior a los dictámenes de los dioses del Olimpo. Fue habitual que se mezclara con deidades procedentes de Persia, Asiria o Babilonia donde la veneraban como símbolo de fuerza y del sol. Némesis también medía la felicidad y la tristeza. La diosa del equilibrio y de vivir sin excesos. ¡Ay de quién no valore los pequeños logros! porque aquellos que disfrutaban de demasiada fortuna podían ser castigados con sufrimientos y pérdidas.

Mitología

Unas versiones dicen que era hija de la noche, la diosa Nix o que su padre era Océano. Según los cantos ciprios, la diosa cautivó a Zeus por su belleza y tuvo que ocultarse de él tomando diversas formas de monstruos marinos y animales terrestres. Finalmente, Zeus la engañó transformándose en cisne cuando ella se había transformado en una oca. Fruto de esa unión, la diosa puso un huevo que unos pastores entregaron a Leda, esposa de Tindáreo, el rey de Esparta (en otras versiones fue el dios Hermes el que trasladó el huevo hasta los muslos de Leda. Y otras que sugieren que Zeus, transformado en cisne, y fingiendo ser perseguido por un águila, sedujo directamente a Leda).

Según la versión, del huevo nació Helena (de Troya). El hecho de que Helena fuera mortal pudo ser la venganza de la propia Némesis por la unión no consentida con Zeus y la guerra de Troya el vehículo para llevar a cabo su forma de justicia ante los dioses y los hombres. (De los hermanos de Helena, hijos e hijas de Leda ya hablaremos otro día).

Némesis, estatua de mármol del S.II a.C. (Fotografía Marie-Lan Nguyen)

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Statue_Nemesis_Louvre_Ma4873.jpg

La justicia retributiva

Cuenta la leyenda que el ejército persa llevaba consigo un gran bloque de mármol para realizar un monumento que conmemorara su segura victoria en la batalla de Maratón. Comoquiera que los aliados de Atenas y Platea vencieron en esa batalla, el gran bloque de mármol fue a parar a Ramnunte, dónde se encontraba el templo de las diosas Themis y Némesis.

Themis es la diosa de la justicia, de las leyes y las costumbres. Se representaba con una balanza y una espada, a veces con una venda en los ojos. Pero eran muchos los que querían burlarla y saltarse el orden divino o las leyes. En esos casos aparecía Némesis para castigar la insolencia, el exceso o el desequilibrio.

Con el bloque de mármol se realizó una gran estatua de Némesis esculpida por Agorácrito de Paros, un alumno del gran escultor Fidias. ¿Qué mejor ejemplo para ejemplificar el significado de Némesis como diosa de la justicia retributiva que el exceso de soberbia del ejército que lo transportaba?

La justicia retributiva ha ejemplificado en la historia la severidad de los castigos en proporción a la seriedad de los delitos y la compensación a las víctimas. Ha prestado servicio a la evolución de la humanidad por su sencillez en el planteamiento y ha ayudado a establecer un orden social. No siempre ha sido el «ojo por ojo, diente por diente», ni la pena de muerte por matar. Pero se debe castigar y compensar.

Pero en el siglo XXI, la justicia restaurativa intenta dimensionar el daño y los efectos de un delito para que las partes involucradas decidan como lidiar con sus consecuencias. Queremos ser una sociedad más equilibrada y empática, en la que se intenta comprender, conciliar y solucionar con diálogo para restablecer la paz en la comunidad afectada por el delito.

¿Y tú, crees que nuestra sociedad ya está preparada para prescindir de Némesis?

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