Es complicado hacer coincidir los meses atenienses con el calendario gregoriano que usamos nosotros. Se usaba el calendario lunar y la luna nueva marcaba el inicio del mes llamando ese día la noumenía. El año empezaba poco después del solsticio de verano pero tenía 354 días por lo que no cuadraba con el calendario solar. La solución fue intercalar meses completos cada 2 ó 3 años para hacer coincidir los calendarios lunar y solar. El mes de Gamelion era un mes de invierno y equivaldría a nuestro mes de enero. Era el elegido para casarse y lo llamaban el mes del gamos o el mes de las bodas.
Las bodas
El matrimonio en la antigua Grecia se acordaba entre el padre o tutor de la novia y el pretendiente. La importancia de la dote de la novia, la edad fértil de la mujer o la preparación para los quehaceres de una esposa podían ser muy distintos. Si nos concentramos en Atenas, las mujeres se casaban con 14 a 16 años y los hombres rondando los 30.

Primero se debía producir un acuerdo entre el padre de la novia y el pretendiente. Ese acuerdo solemne se realizaba ante testigos de ambas familias aunque en muchos casos se realizaba ante las fratrías de las demos de los futuros esposos. La ceremonia constaba de tres días sobre el plenilunio de gamelion y constaba de tres partes: proaulia, gamos y epaulia
La proaulia equivaldría a la despedida de la novia de sus amigas y parientes de sexo femenino. Estas amigas (en Atenas) recogían agua de la fuente de los nueve caños en lutróforos para el baño nupcial. Representaba la ruptura con la vida anterior así como la donación de los antiguos juguetes de la infancia. La ofrenda de mechones de cabello a las diosas que bendicen el matrimonio: Artemisa, Afrodita y Hera, y el propio baño que se realizaba al día siguiente simbolizaban la fertilidad.

El gamos era el día del matrimonio en sí. La ceremonia se iniciaba con el baño de la novia, ofrendas o sacrificios para bendecir el matrimonio. Se continuaba con el corte del pelo de la novia en señal de virginidad y una fiesta en la casa de la novia. Se completaba trasladándose en procesión a la casa del esposo con la novia aún velada. El camino se acompañaba de antorchas y felicitaciones a los novios. Al llegar a la casa del novio, se les recibía con frutos secos y nueces en señal de fertilidad y prosperidad. Este momento era muy importante porque se quitaba el velo a la novia.
En la epaulia la familia de la mujer entrega la dote al marido y se completa el matrimonio. A pesar de que la mujer no había podido elegir a su esposo, era sin duda un momento de felicidad y alegría para el que se había preparado desde niña.
Enhorabuena Jesús por tu iniciativa. Supone un esfuerzo ponerse al día de temas tan lejanos, hacerlo con todo el rigor posible y además que sea ameno. Sobre para los lectores actuales ávidos de lo inmediato. Espero tus avances.
Gracias, Antonio. La idea del blog es dar pequeñas nociones que nos sitúen de alguna forma en la época clásica. Hay muchas teorías que se complementan y, en ocasiones, se contraponen pero es satisfactorio comprobar en todos los casos la evolución de la humanidad.