Artemisa, diosa de la Naturaleza

Artemisa fue una de las diosas más veneradas. Diosa de la naturaleza, de la caza y de los animales. También de los nacimientos y la virginidad. Con el tiempo asumió la función de Selene, diosa de la luna.

Son muchas las historias que involucran a Artemisa como defensora de los animales salvajes y de la virginidad. Las historias de Acteón, Adonis, Orión, Calisto, Níobe o Ifigenia son muestras de ellas. Unas con finales trágicos y otras con las constelaciones de Escorpio, Sirio o las Osas Mayor y Menor recordándonos, a día de hoy, el final de algunas de ellas.

Mitología

En una de las infidelidades de Zeus, su esposa (y hermana) Hera se enfadó con Leto, hija de titanes y la que sería madre de los hijos de Zeus: Apolo y Artemisa.

Hera prohibió a Leto dar a luz en tierra firme o bajo la iluminación del sol (según distintas versiones) En la primera versión, la isla de Deliz emergió del mar para que Hera alumbrara a los mellizos. En la segunda versión, Poseidón generó una bóveda bajo las olas para que nacieran.

Dicen que Artemisa ayudó a que naciera su hermano Apolo. Por eso recibió el apelativo de ilitía, la diosa de los nacimientos y los partos. Hera también envió a la Pitón a asesinar a Leto en el parto pero Apolo, recién nacido, mató a la serpiente.

Artemisa. Diana de Versalles. Copia en mármol de posible original en bronce. Museo del Louvre. Febrero 2020.

Diosa de la Naturaleza

Dicen que siendo pequeña, Artemisa le pidió a su padre Zeus un arco, flechas y una túnica para cazar. No quería ninguna ciudad en la que la adoraran sino gobernar en las montañas.

Su representación habitual es con ciervos y cipreses. Cazando con arco, flechas y perros. Bañándose en los ríos y lagos con un séquito de veinte ninfas y sesenta de las tres mil hijas de Océano.

Sus principales lugares de culto fueron Delos, la isla en la que nació. Braurón, dónde las muchachas que se acercaban a la edad de matrimonio cumplían con la tradición de convertirse en oseznas. Efeso, cuyo templo fue una de las siete maravillas del mundo antiguo. Destacaremos también Esparta, en el Peloponeso y Amarinto, en Eubea. En general, lugares a las afueras de las grandes ciudades.

Hoy se debe preguntar sobre la naturaleza: ¿cómo crees que ha afectado el ser humano en estos últimos dos mil quinientos años a los bosques, a los ríos, a los animales,…?

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